jueves, junio 29, 2006

- ¿qué esperabas, dani?
- no sé, sinceramente, no lo sé.
- ¿qué te ha parecido?
- ¿me preguntas por tu actuación? ¿ahora quieres me ponga a alabar tus habilidad para el engaño? si quieres que te diga la verdad, te he encontrado un poco sobreactuada, a no ser que la risa de caballo sea realmente la tuya.
- ¿ves, jeffrey? te dije que se creía muy lista.
- te equivocas, denise. sé que soy lista, y también sé que no lo soy tanto, pero no me creo nada.
- mi nombre es emmy castell.
- y el mío madelaine melapelamuchotuputonombre.
- tienes una boca muy sucia, dani, vamos a tener que lavártela bien.
- que te follen, payasa.
- ¿lo ves, jeffrey? esa es su actitud, parece muy tranquila, parece que todo está bien para ella pero, por dentro, está alterada, esperando para saltar.
- ¿lo ves, jeffrey? ¿ves que buena chica es emmy? me ha calado enseguida, a mí me tiene, yo no sé a tí, pero a mí me tiene alucinada.


jeffrey me mira sonriente, con toda esa caja de piños bien puestos de nórdico chupapollas. emmy, denise, o quien sea esta pájara es para crujirla a hostias, habría que haberla visto en el colegio. me gustaba mucho más en el papel de freaky. comprendo que esto es absurdo, toda la situación, y se me ocurre que ponerme a gritar pidiendo ayuda, no va a resultar demasiado así es que voy a intentar una cosa estúpida. al fin y al cabo, toda yo soy una causa perdida.

- bueno, jeffrey, he venido a amsterdam con la payasa, tu padre ha puesto dinero en mi cuenta de banco y yo tengo que ir a alemania a recoger un coche, así es que no se me ocurre un mejor sitio para despedirnos que éste en el que estamos.
- lo cierto, dani, es que a mi padre le gustaría verte una última vez.
- ¿le he gustado? el problema es que es muy, pero que muy mayor para mí. jeffrey, deberías hablar tú con él, y hacérselo entender.
- él es un tipo fuerte, dani, estoy seguro de que no le romperás el corazón y, me temo, que quiere verte una vez más.
- y yo no puedo negarme porque...
- porque no puedes, a estas alturas, no puedes negarte. nos vamos a levantar, nos vamos a meter los tres en mi coche y conduciremos hasta casa de papa duncan. y lo haremos de una forma normal, sin pelearnos, sin gritar y ahora.

martes, junio 27, 2006

desde que tenía 11 años soñaba que conducía. en la vida despierta conocía los movimientos, sabía el nombre de los pedales, controlaba los pasos a seguir pero no era lo mismo. en los sueños, lo hacía, sin haberlo hecho en realidad nunca. cuando mi abuela chiara me subió por primera vez en su furgona, con ánimo de enseñarme, yo le solté: ya sé como va esto, no hace falta que me cuentes lo de los pedales. la sensisibilidad de cada coche, las señales, son otra cosa, eso tuve que aprenderlo despierta. pero todo lo demás sabía hacerlo desde que pude soñarlo.

la comprobación de aquello formó un peligroso aspecto de mi personalidad que consiste en un infinito optimismo, derivado de mis experiencias oníricas, en mi posibilidades reales de hacer algo que, sin embargo, no he hecho nunca antes. no he aprendido demasiado de esta vida pero, en ocasiones, recuerdo bien como soy.

a las 4 de la tarde jerome estaba llamando como un maníaco y yo acababa de llegar a amsterdam. no podía cogerle el teléfono porque sabía la que me iba a caer y tampoco podía apagarlo porque esperaba una llamada de duncan thomas que me confirmara el ingreso de mi pasta en el banco. así es que me estaba cabreando a saco con el móvil vibrando y denise marin comiéndose las uñas frente a mi. ¿por qué no sigues mordiendo, por los dedos y luego los brazos, hasta conseguir desaparecer ?

la historia es que denise me había pedido, con todas las lágrimas del mundo en sus ojos, que no la dejara sola hasta que llegara duncan. a mi no me apetecía una mierda ver al viejo pero me pareció que era lo menos que podía hacer por ella. el plan era recibir la pasta, comprobar que la pasta estaba en el banco, llevar a denise a café restaurant amsterdam, y pirarme en cuanto duncan asomara un pelo. cuando ahora pienso en mi eleborado plan, me da la risa, menuda huida de cojones me tenía calculada. soy una tullida mental.

estamos en el cafe restaurant amsterdam tomando agua embotellada por valor de un riñón, cuando veo aparecer al hijo de duncan, jeffrey elquelacagaalajedrez. viene hacia nosotras como si acabara de echar el mejor polvo de su vida y parece un poco más viejo y menos imbécil que la primera vez que lo ví. en realidad, no parece nada tonto. estamos cerca de la puerta y la cristalera que tenemos en frente debe tener unos 10 centímetros de grosor así es que estoy optando por huir por la salida convencional. seguro que me envenenan otra vez. al llegar a nuestra altura jeffrey me dice: hola dani, me alegro mucho de verte de nuevo. y girándose hacia denise suelta: emmy, cariño, tienes un pelo horrible .

lo del pelo horrible cae sobre mi cabeza a cámara muy lenta de modo que tengo tiempo de reaccionar: echo mi silla hacia atrás impulsándome con los pies sobre la mesa. la mesa sale disparada hacia a estos dos y yo me marco un zigzag de espaldas que me deja justo al lado de la puerta. si corro lo bastante hasta llegar al coche, estoy salvada. y eso es lo que hago, correr como el rayo, saltando por encima de las cabezas de los niños, esquivando a la gente como un gato. sólo tengo el coche en mi mente, y ya casi estoy llegando.

el único problema, lo único que falla, es que me doy cuenta de que no puedo hacerlo. puedo imaginarlo, en mis sueños lo he hecho mil veces, fliparías con los saltos que doy cuando duermo. el problema, el único problema es que, en este preciso momento, sentada en una pijada de sitio del centro de amsterdam, sé que si echo hacia atrás la silla, apoyándome en la mesa que tengo delante, lo más que conseguiré será abrirme la cabeza y hacer el capullo más que en toda mi vida. estoy jodida, y sólo se me ocurre encender un cigarrillo.

jueves, junio 22, 2006

anoche hablé con jerome. como se le ha metido en la cabeza seguirme a amsterdam le conté que no saldría hasta el sábado o el domingo, y no le dije nada de mi conversación con denise en su casa. cuando empiezas a mentir ya da igual todo, todo vale. no quiero que me siga. si le pasara algo por mi culpa, no podría soportarlo, no puedo ni pensar en ello así es que que se joda y se quede aquí. sabe que voy a intentar engañarlo y me tiene marcada con el móvil y con claire. esta mañana me la quité de encima diciéndole que iba al museo. a claire le da alergia casi todo lo que no tenga que ver con seres humanos metiendo, y con drogas.

jerome me ha dicho que me quede con él en parís, a pasar una temporada, cuando todo acabe. le he dicho que no puedo, que echo de menos la carretera, que necesito salir y volver a ser la de siempre. me ha preguntado si puedo ser la de siempre después de lo que ha pasado. cuando he dicho que sí me ha mandado a la mierda y ha hecho una camiseta que dice je m'en fou de toi, que es algo así como me la pelas. me encanta este tío, lo metería en mi bolsillo y lo llevaría siempre conmigo, pero no quiero pararme. no sabría qué hacer en parís una semana más.

le he puesto blue veins de los raconteurs hasta que ha salido de su habitación. me ha regalado la camiseta con el je m'en fou de toi tachado y me ha lamido el cuerpo. estuvimos follando toda la noche porque sabíamos que nos quedaba poco tiempo.

no sé donde anda denise marin. la mala suerte nos persigue. a primera hora, en el sitio de alquiler, he tenido que pelearme con la estirada de la dependienta porque me quería endiñar un coche verde, la muy tarada. le he dicho: mira, no voy a conducir ese coche, búscame lo que sea que tengas de la misma gama en otro color o ya me estás devolviendo la pasta. y la tía zorra, loca por alquilarme su coche de mierda, intentaba convencerme de que el motor era el mismo para todos los colores. a ver como le explicas a esta inútil que no conduces coches verdes por motivos puramente irracionales, porque estás pillada, joder.

hace un rato el motor se ha puesto a echar humo y hemos tenido que parar en un pueblo. denise se ha ido a dar un paseo y yo estoy teniendo alucinaciones por culpa del calor y el sueño. jerome, el angel, debajo del agua. ¿cómo puedes respirar ahí abajo?

miércoles, junio 21, 2006

(nota: a ver, no tengo paciencia. un día no puedo acceder a mi blog y a los 10 minutos me saco otro de la manga. luego, os pido a unos pocos que me ayudeis a decidir con cual me quedo. algunos me echais vuestro voto (gracias mil) y la cosa queda en empate técnico porque, aunque un diseño tiene un voto más que otro, el menos favorecido cuenta conmigo que valgo doble. ¿qué hacer, entonces? me quedo con los dos. cada uno que lo lea donde más le guste y yo trabajo dos veces porque es que no puedo borrar ninguno, no soy capaz. perdón por molestias y besaos todos de mi parte)

martes, junio 20, 2006

el teléfono suena y es denise. pregunta por mí y se pone seria cuando le digo que soy yo. me dice: tengo que hablar contigo, dani. contesto que claro, intentando parecer de lo más enrollado pero me doy cuenta de que algo está yendo como el culo. quedamos en su casa, a las cinco, para algunos la hora del té, para mí la hora de los duelos.

la encuentro tirada en su sillón, todo lo larga que es, con una cara de mala hostia que la flipas. pienso: como sepa kunfú la has cagado, dani maggio, por lista, que eres muy lista , pero sólo me saluda con un gruñido y apenas se mueve. mejor así, me siento a distancia y le pregunto que qué le pasa.

- ¿por qué me buscas, dani?
- ¿cómo dices?
- que ¿por qué has estado buscándome? que ¿qué hacías en mi portal el día que llegué con las cajas?
- ¿qué te pasa, denise? ¿de qué estás hablando?
- me pasa que el otro día mi vecina me contó que estuvo hablando con una chica extranjera que preguntaba por mí. ¿sabes? la chica era igualita que tú, con tu sonrisa de buen rollo y tu pinta de me da igual lo que me pase, con un francés suave, como el que hablan los italianos, y unos ojitos azules como los tuyos...
- denise, yo...
- no, espera, porque cuando me dijo eso no pensé ni por un momento en tí. pensé: bueno, sería alguien que quería alquilar el apartamento. y el caso es que lo olvidé.
- denise, no sé de qué me estás hablando.
- sí que lo sabes, dani. eres una jodida mentirosa y sabes perfectamente de qué te estoy hablando. a ver, ¿cual es la probabilidad de encontrarme dos veces en un mes con una persona a la que no había visto en 20 años? ¿tú lo sabes, dani?
- valerie...
- voilà, ahora empezamos a entendernos, la puta cabrona de valerie bailly...
- sí, a mí tampoco me gustó nada la tía...
- cierra la boca, mentirosa, cierra l a p u t a b o c a.

vale, me estoy mareando y llevo todas las de perder en el duelo de esta tarde. no soporto que me griten y le voy a soplar una hostia a esta tía de un momento a otro, así es que me levanto y me pongo a hacer una infusión. no pienso en lo que hago, sólo me levanto, me meto en la cocina y hago una infusión. todavía no sé si es para mí, para ella o para tener agua hirviendo a mano en caso de sepa kunfú.

cuando salgo está más calmada. en realidad, está ausente mirando hacia el techo. me siento a su lado y le paso la taza. entonces es cuando le explico, con mis adornos, lo que hago en parís, y le cuento la historia de duncan thomas. al principio no parece escucharme y se le están saltando las lágrimas. voy a ir al infierno de cabeza por esto, me condenarán a escuchar la tuna por toda la eternidad. poco a poco, denise se va incorporando y empieza a mostrar algo de interés. le cuento la historia de como duncan conoció a su abuela con todos los detalles que yo recibí y ella abre los ojos sin decir una palabra.

- ¿es eso cierto?
- creo que sí.
- ¿mi abuelo es ese tal duncan thomas?
- por la fechas parece que sí, yo no puedo jurarte nada pero...
- esto es lo más raro que me ha pasado en la vida, ¿sabes?
- sí, me lo imagino. oye, escúchame, lo siento, lo siento.
- no importa, ya no importa nada. iré contigo a amsterdam.

perdóname.

lunes, junio 19, 2006

mi nombre es daniela maggio. casi todo el mundo me llama dani. soy española aunque mi padre es italiano, de una isla del sur. tengo un piso en madrid, es donde guardo mis cosas pero no estoy mucho por allí. lo que te dije de los coches es cierto. me dedico a bajar coches de alemania a españa. lo hago dos o tres veces al mes, dependiendo de como esté el mercado. compro casi siempre en colonia porque es allí donde tengo los contactos pero alguna vez he comprado en frankfurt y otras ciudades de alemania.

lo de las fotos nocturnas de la ciudad no es cierto aunque me gustaría que lo fuera, sólo quería impresionarte, caerte bien, conseguir verte de nuevo. se me ocurrió decirte eso porque vi un libro de brassai en una de tus cajas. no esperaba encontrarte ese día, estaba haciendo tiempo mientras pensaba qué preguntarle a la portera de tu casa. de repente, apareciste y no supe reaccionar.

conozco a mucha gente en los viajes. hace dos años conocí a duncan thomas. duncan es un hombre de unos 70 años que vive en amsterdam, es anticuario y un viejo amigo de mi abuela italiana. se ocupa de mí siempre que estoy en holanda y me ha tratado como a una hija, es un buen hombre y tiene una historia dura y extraña a sus espaldas. no soy una detective, ni una psicópata, ni pretendo hacerte ningún daño. no te puedo decir que no soy una mentirosa pero sí que rara vez miento y que siento mucho haberlo hecho contigo. estoy aquí por duncan, te he buscado por él, porque él me lo pidió. no sé porque he liado tanto este asunto, tendría que habértelo contado todo desde el principio.

comprendo que estés enfadada pero no tienes nada que temer. sólo te pido que escuches la historia que tengo que contarte, la que tenía que haberte contado desde el principio, y que decidas, luego, lo que quieres hacer.

miércoles, junio 14, 2006

te levantas y sólo quieres conducir, perderte carretera adelante, hacia ninguna parte. necesitas huir aunque no sepas de qué, necesitas salvarte. todo el mundo escapa de algo, pero yo no sé sus motivos, ni tampoco los míos. sólo quieres levantarte y correr, sin ningún plan. no es miedo a la muerte, no es lo que pueda pasarte si te quedas. el miedo a la muerte es demasiado intenso para durar más de unos minutos, no se puede soportar. vas por la carretera a toda pastilla, corres por el lado izquierdo a punto de llegar a la altura de un camión que circula por el otro carril y, de la nada, aparece un tarado que te adelanta por la derecha obligándote a frenar. vas demasiado deprisa y el coche culea varias veces, te da tiempo a pensar. tienes miedo, es el miedo a la muerte, aunque no puedas creer que te esté pasando a ti. cinco minutos más tarde vuelves a pisar pedar y a ponerte a 180 porque el miedo no es una emoción de larga duración. así es que no es eso. tal vez sea, aburrimiento, mi viejo amigo. me aburro, por eso quiero salvarme. no me gustaría que me pasara nada en amsterdam, el cuerpo muerto de dani maggio en el fondo de un canal. nadie de los que me quieren podría llorar sobre mi cuerpo. quiero mis plañideras. mi funeral. algunos de mis amigos moviendo la cabeza hacia los lados, ellos ya lo sabían, cuando se lleva una vida así es lógico acabar de esta manera. lástima, tenía tanto futuro por delante, se iba a comer el mundo. ahora es el mundo el que se la come a ella. la carne muerta de dani maggio alimentando el ecosistema de la tierra en la que yace. creo haber dicho que me quemen. mi pobre julieta. tal vez sea mejor desaparecer en un canal, o desaparecer poco a poco, la muerte sería el proceso de hacerte invisible, sería menos duro. no me gustaría darme cuenta de que no he hecho lo posible por divertirme. debería cambiar la música, o acabaré pegándome un tiro con la pistola que no tengo.
suena el teléfono.
"i will move away from here
you wont be afraid of fear
no thought was put into this
i always knew to come like this

things have never been so swell
i have never failed to feel
pain"

( you know you're right, nirvana)

- cuando vayas a amsterdam, quiero ir contigo.

- no me parece una buena idea.

- si te pasa algo cuando estés allí me volveré loco. me volveré loco de todas formas mientras te espero.

- esto es asunto mío, jerome, no quiero que te metas. ya sé que yo te he metido en esto, viniendo aquí y bueno, con ese gilipollas todo el día con su coche abajo...supongo que saben cosas de ti y de claire...sí, seguro que os metido en esto pero, verás, no quiero que vengas. te suplico que confíes en mí cuando llegue el momento, y que me esperes aquí.

- te seguiré con lula.

- mierda, jerome, no me estás escuchando.

denise y yo vamos a cenar al extra old coffee. a jerome y a mí nos gusta caer por allí cuando vengo a parís. a veces no cenamos, sólo tomamos unos vinos y escuchamos música. el sitio mola por la música pero también tiene otras cosas. está lucien. y las conversaciones.

lucien es el maricón más guapo de toda la ciudad, y el camarero del extra old coffee. denise casi se cae de la silla cuando aparece y me besa. al presentárselo, entra en trance equino y nos da una demostración de tres minutos de todo lo que no hay que hacer para seducir a alguien. es la mismísima encarnación de la antilíbido. lucien me mira divertido y me pregunta por jerome. le digo que no ha querido venir y asiente: normal, no quiere aceptar que me desea.

las mesas del extra old se comparten con otros clientes así es que puedes ir allí solo o sin ganas de hablar y pasar una noche en la vida de otros. nos gustan las parejas sin conversación, las que miran la boca del otro mientras come cagándose de asco, las que discuten intentando no subir la voz. a mi me da por romper la tensión enseñándoles mi comida masticada pero jerome siempre me da patadas por debajo de la mesa si hago eso. y me estoy quitando.

durante la cena hablamos de fotografía y de cómo podíamos hacer las fotos antes de ponernos ciegas del todo con el vino de lucien. no sé si es el alcohol pero denise me está cayendo bien, es una freak de los pies a la cabeza, y tiene su encanto. tiene buen gusto para la música, sabe de libros que la flipas y está loca por la guerra de las galaxias. por eso, por culpa de la guerra de las galaxias, vino a asaltarme la conciencia. la muy puta aparece sin avisar a cuento de una conversación la hostia de gilipollas.

todo empieza porque le pregunto a denise por los posters de han solo que he visto en su piso. la notas me responde con un mitin a favor de los rebeldes, los jedis y la madre que los parió a todos y me confiesa que si ella hubiese podido elegir quien ser en esta vida, querría haber sido han solo. me quedo rallada al máximo. a ver, ahora cuando veo la peli me doy cuenta de que es fea de cojones pero, que yo recuerde, no había una sola niña que no quisiera ser la princesa leia. como mucho las había que querían enrollarse con han, pero ¿ser él? el caso es que el ralle se me debe notar en la cara porque denise dice:

- no lo entiendes, ¿verdad? no sabes porque yo querría ser han solo.
- no, la verdad es que no mucho. es piloto de naves y su vida mola pero...
- yo quería tener un amigo como chewaca.
- ¿peludo y gritón?
- no, alguien dispuesto a protegerte en todo momento.

se pone muy grave cuando dice eso, yo estoy medio ciega, creo que es la frase más triste y patética que he escuchado en toda mi vida y, de repente, siento que no puedo hacerle esto. la estoy engañando para caerle bien, para que venga conmigo a amsterdam y dejarla allí en manos de un envenedador. me vienen ganas de sincerarme, es la mierda del vino que me nubla, casi no puedo mirarla. salgo disparada al baño y me pongo un tiro con los restos de la noche que salí con mimi. esto está mejor, a la mierda con todo. sólo te estás protegiendo, sólo proteges a los tuyos.

hacemos fotos en el extra old y nos piramos a tomar una copa a un local bastante gótico al que me lleva denise. a mí no es que me ponga este rollo pero me acuerdo de ju y de momo, y me pongo tierna. no quiero contarle a esta titi nada de mi vida así es que me callo. el autocontrol no es mi fuerte, pero consigo callarme. más fotos, se nos acercan unos notas, hablamos con ellos, nos reimos, lo estamos pasando bien. le digo que estoy planeando pasar unos días en holanda, pero no concreto ni la invito a venir, todavía no.

a eso de las 2 recibo un mensaje de jerome: tengo ganas de tí. es la llamada de la selva, lo siento denise, tengo algo urgente que hacer. si pudiese dejarlo para otro momento, lo haría. pero no puedo, hace demasiado calor en todos mis pensamientos.

denise y yo nos despedimos cerca de su casa. le digo que pasaré a verla, me sonríe. buenas noches.

estamos en parís pero es una ciudad costera. hay turistas en chanclas por todas las calles, pero en los callejones no hay nadie. lo primero que recuerdo es a jerome allí subido, en el andamio donde empezamos el juego. el juego es que nos quedamos colgados de una de las barras bajas del andamio y empezamos a balancearnos, cada vez más fuerte. la estructura empieza a moverse y a levantarse un poco del suelo, empiezan a caer los objetos olvidados por los obreros y, solamente cuando estamos seguros de que el andamio va a caer, nos soltamos y nos alejamos para ver el espectáculo. todo se derrumba delante de nosotros.

los callejones están llenos de andamios en los que jugar. luego, aparecen ellos, unos turistas vestidos de playa con una cámara de fotos. nos han cogido y nos tienen guardados en su aparato. al principio huimos, pero me doy cuenta de que nos pillarán tarde o temprano por culpa de las fotos, así es que volvemos a buscarlos. sin embargo, la ciudad está llena de gente, igual a los turistas de la cámara. y sigue habiendo andamios en los callejones.
denise marin, un androide en parís

denise marin es rara de fliparla. resulta extraño verla moverse por la habitación mientras prepara el café. acaba de despertarse pero aún así parece más torpe que el resto de los seres humanos. se va chocando con todo lo que encuentra, da la impresión de que se mueve mucho más rápido de lo que puede controlar, de que se mueve por espasmos. y hace todo eso de forma natural, no dice joder cuando se le cae el café o se choca por tercera vez con la mesa del salón. sigue hacia adelante, sin inmutarse, en un punto en que yo ya habría quemado la casa. a lo mejor es un androide con una paleta rota. también habla muy rápido. me ha pedido que me siente en el sofá y me ha dicho que me puedo quitar las zapatillas, si así estoy más cómoda. y no para de moverse, y de hablar.

en los huecos que me deja, le he contado que llevo mala una semana, que enganché una gripe criminal y que he estado delirando con sillas voladoras. la tía se parte el culo con mi enfermedad, tiene tanta risa que debe pararse para hacer su ritual pendular y taparse la boca. estoy intentando ser educada y procuro no mirarla fijamente cuando hace todas esas cosas, no quiero que crea que creo que es una tarada. me sale muy bien mirar a la cara como si me interesara una mierda lo que me cuentas cuando en realidad estoy pensando en cualquier cosa que no tiene que ver contigo, es un don. te sonrío, me preocupo, confías en mí.

denise se comporta como una niña. es como si careciera de todo pudor, me cuenta cosas que yo no diría con menos de seis copas en lo alto. me pregunta por mis viajes y escucha como si los estuviese viviendo ella misma, como si la hiciese volar con lo que digo. me aturde, me agobia un poco. me cuenta que ella no ha salido demasiado de parís porque le estresa viajar. dice que se preocupa por demasiadas cosas, que fantasea con todos los posibles desastres que pueden darse en un viaje, que se preocupa por la casa cuando ella no está. me dice: estoy un poco de los nervios ¿sabes? pero cuando tu madre es una puta zorra y tu padre un paleto ultracontrolador, parece fácil estar de los nervios. ahora es cuando saca el cuchillo, me corta en trozos de a mediokilo y los guarda en la nevera.

estudió filología francesa y ahora trabaja en una librería pequeña cerca del pompidou. le gusta la fotografía, tiene unos retratos cojonudos de pies de gente. sólo cuando habla de sus fotos se vuelve adulta, de golpe. es extrañanamente normal, aparca la risa de caballo y te mira a la cara. el cambio que se produce en su tono de voz me acojona más que lo de la puta zorra de su madre. pero me lo estoy pasando bien, de alguna forma retorcida y morbosa estoy disfrutando de esto. le digo que me encantaría que me acompañara esta noche a una salida por la ciudad, nada muy animal, sólo un primer tanteo. ella dice que sí. siempre sigo que sí, ¿sabes? no tengo voluntad.
subo las escaleras del edificio de denise que me las pelo, como si ella pudiese escapar por la ventana o, no sé, no sé por qué corro tanto. la vida es de lo más extraño, un día se la chupas a tu mejor amigo, otro día estás en una cama viendo sillas que vuelan, y otro te diriges, a toda pastilla, a encontrarte con tu destino en un tercer piso de la rue de trévise. estoy exagerando con lo del destino, sólo es denise marin y, tal vez, ni siquiera esté en casa.

mi plan

esta mañana he hecho mogollón de llamadas, la primera de ellas a charli. le he dicho que en dos semanas estaría en madrid con alguna joyita de alemania. de repente, he sentido que tenía que volver a mi vida y que, cuanto antes me pusiera una fecha, antes podría llegar a ella. no tengo horario de trabajo, evidentemente, pero me gusta llamar jefe a charli y saber que alguien me pagará al final del día.

luego, llamo a uli. va en su ambulancia a todo trapo hacia un accidente de varios coches.
- ¿te imaginas que un día voy a por los heridos de un accidente y te encuentro a ti, dani?
- pero, ¿tú como eres tan tonto, ulrich? a ti te pegaban en la cabeza de pequeño, ¿no?
- joder, dani, no te hace gracia nada de lo que digo. venga, tía, ¿qué es lo que quieres?
- quiero que me busques algo de la lista que te mandé, para dentro de dos semanas a más tardar, ¿es posible?
- no sé, supongo que sí. tengo un par de días libres la semana que viene, puedo echar un ojo...oye, por cierto, ¿dónde te has metido todo este tiempo? te piras a amsterdam cuando vuelve el notas ese belga con tu mercedes y no vuelves a dar señales. no sé, a mí no me parece muy normal...
- tienes razón, perdona, tenía que haberte dicho algo. estoy bien pero necesito que me tengas un coche en dos semanas. inténtalo, ¿vale?

más tarde me marco un monólogo en un tiempo con duncan thomas. le digo: no, déjeme hablar a mí. sólo dos cosas. lo primero, usted me envenenó, que quede por delante que no se lo voy a perdonar nunca, porque no me da la gana, por todo el frío que he pasado. soy una tía muy simpática y tengo muchos amigos, y ya no se los pienso presentar. lo segundo es que voy a terminar lo que empecé. en unos días estaré en amsterdam con denise. le contaré su historia, la suya del niño que llegó a inglaterra y se fue a la guerra, le diré que parece usted un viejo de lo más simpático y que además debe estar forrado. haré todo eso y después de cobrar, no volveré a verle. de hecho, no quiero volver a verle así es que ya le avisaré de donde meter mi pasta cuando lleve a denise. no creo que su palabra valga una puta mierda pero si me dice que será como yo digo, lo haré. duncan responde que todo será como digo y me pide perdón unas 20 veces. mortacci tuoi!! no sé por qué me marco las faroladas estas, sé que es ridículo pero me invade el espíritu vacilón y no hay quien me pare la lengua.

el plan es que no hay plan. llega el momento de la gran improvisación. me estaba haciendo la remolona, quería saber como entrarle a esta notas, tener tiempo para pensar, pasar tiempo en parís haciendo el pollas, o no sé. ya no me queda tiempo para pijadas, tengo que conseguir que ella venga conmigo, o pirarme lejos. si es lo segundo, si tengo que esconderme o salir de aquí, necesitaré pasta. marco, por último, el teléfono de ju. mi hermana conoce mi voz como la suya propia, con su oido prodigioso y su sensibilidad bla bla bla, así es que me pregunta en cuanto la saludo que qué coño está pasando.
- necesito que me hagas un favor, ju, cuanto antes.
- dale...pide lo que quieras. eres gilipollas, dani. voy a subir a buscarte a esa puta ciudad y te voy a meter el violín por el culo.
- hablas como yo, ju. haz el favor de calmarte un poco, y escucharme. ¿estás en casa?
- no, estoy ensayando.
- vale, entonces préstame atención. tienes que ponerte delante de la estantería de mi habitación, la de los libros. arriba a la izquierda hay un libro de fowles que se llama el mago. esa es la primera posición, márcala, sacando un poco el libro. luego, tienes que ir bajando en diagonal hasta el estante de más abajo, un estante abajo, tres libros a la derecha. ve marcando cada uno de ellos.
- ¿ por qué voy a a hacer eso? ¿se abrirá una compuerta hacia la casa de la vecina?
- no, en la página 63 de cada uno de esos libros hay dinero. en total deberías encontrar unos 10000 euros. cógelo todo, quédate lo que necesites para la casa y mete lo demás en mi cuenta.
- dani, me estás acojonando en serio.
- te lo explicaré todo pronto. en ischia, este verano ¿si? necesito la pasta para un coche, no fantesees ni flipes con esto. la única cuestión es que necesito el dinero rápido.
- no creo nada de lo que dices pero vale, dentro de un rato tendrás tu pasta. si vas a dejarme, si vas a dejarme sin despedirte, pidiéndome pasta, yo...
- venga julieta, no flipes tanto. te quiero, te veré enseguida.

antes de salir de casa y de montarme en metro y de saltar de tres en tres los escalones del piso de denise marin, me siento graciosa y busco al pequeño pierre. pierre es un niño de 12 años de lo más enrollado, y es un chusmas aunténtico, se puede contar con él. estoy hasta los huevos de verle el careto feo a jack (que todavía me ronda) así es que le pago 40 euros a pierre por hacerme un favor y vamos por separado a la calle de jerome. mientras yo distraigo al inglés amenazándole con rallarle el buga, pierre le raja las ruedas de atrás de lado a lado.

denise me abre la puerta con cara de dormida. le pido disculpas pero, cuando estoy a punto de darme el piro, me agarra de la camiseta y me dice que se alegra mucho de verme, y que entre a tomar un café. vale, genial, siento...ya sabes, haberte despertado.

llevo el i bet you look good de los artic monkeys tan alto que no me llega ningún sonido de la calle. parís está que se rompe de bonito y voy con la sensación de video musical, no creerías la toma de mis converse tan guapísima que se ve desde mis ojos. pillo un metro, me he dicho que si hay que ser valientes, hay que serlo hasta el final. los que me quitan el aire me aplastan contra la puerta, pero la música me protege. que os den por el culo, me voy a quedar y me lo voy a respirar todo, os vais a quedar azules y sin aliento, os habéis equivocado de camino hoy.


que te jodan a tí también, denise marin. no sé donde voy a meterte, no sé quien eres ni si mereces que te mientan, no sé si eres buena o mala, si estás loca o si sólo es que te ríes como un caballo. ignoro si sufres. sinceramente, me la pela. ¿a quién voy a engañar? siempre me la ha pelado. en lo a mí respecta, a día de hoy, que os jodan a todos.

- la vida es un festín de cuernos. lo único seguro en este mundo es que nada es seguro. ..ni siquiera tú, aunque tienes mis ojos, supongo que tú sí eres de mi sangre. tienes exactamente mi color de ojos, ¿te habías fijado?
- sí.
- ¿te he contado que yo era la única mujer de ojos azules de la isla?
- sí, abuela.
- cállate niña, no me llames así. yo te llamo daniela porque ese es tu nombre, llámame tú por el mío. me llamo chiara, chiara nero ¿está claro? nada de abuela.
- vale, vale.
- ¿te he contado ya que era la mujer más guapa de la isla? ningún hombre, como lo oyes, daniela, ningún hombre en la isla podía quitarme los ojos de encima cuando pasaba. ¿sabes lo que eso significaba?
- no tengo ni idea.
- significaba que yo tenía poder sobre ellos. tu hermana es estúpida en todo lo demás pero sabe como usar el poder sobre ellos.
- ¿de qué hablas?
- los hombres son criaturas hermosas cuando creen que te aman. conocí a todos los hombres de esta isla y, casi todos, podían ser bellos de alguna forma porque, cuando creen que te aman, se llenan de luz.
- ¿y tú qué eras? ¿una especie de puta del pueblo?

la hostia que me sopló mi abuela en aquel momento se me quedó marcada en la cara durante días. me dijo: yo he hecho siempre lo que me ha dado la gana, no conocerás a nadie más libre que yo. las putas no son libres, que no se te olvide nunca.

tutto in me è una pura contraddizione

chiara nero solía decirme: todo en mí es una pura contradicción, no intentes comprenderme. escucha y aprende, pero no intentes descifrar el enigma porque hay cosas que, sencillamente, no se pueden explicar.

aprendí a conducir con 15 años, en la isla de ischia. mi abuela me enseñó. la furgoneta se llamaba antonella II, era alta y estrecha, inestable que te cagas y tenía los frenos destrozados. mi abuela la conducía como si fuera un fórmula I, y nunca miraba hacia adelante cuando estaba al volante. me miraba y hablaba sin parar: no tengas miedo, los coches pueden oler el miedo, son como animales. lo primero que hay que hacer es ponerles un nombre; si no hablas con ellos, se vuelven ariscos. no debes permitir que eso ocurra pero, sobre todo, no les tengas miedo. conocía aquel lugar como la palma de su mano.

me pasé el verano corriendo con antonella II de un lado a otro de la isla. llevábamos sus vinos a los restaurantes, los hoteles y el puerto, donde embarcaban hacia otras islas y nápoles. mi abuela era la dueña de un pequeño viñedo y le encantaba cuidar todo el proceso de elaboración, le encantaba llevar el vino con su furgoneta y sacar las cajas sin ayuda. era pura energía.

no sé por qué me he acordado tanto de chiara estos días. me gustaría que estuviese aquí, me gustaría que fuese a ver al señor thomas. él se enamoraría de ella y le diría: dígale a su nieta que todo ha terminado, que se quede con el dinero y que tome 20000 más por todo lo que ha pasado, que no volverá a saber de mí, dígale todo eso, chiara nero.

pero ella no está cerca. creo que está en roma, pasando la primavera. ella me dice: cuando te sientas sola, comprende esa sensación, aprende a disfrutarla, entiende lo bueno que tiene, porque es así, y no de cualquier otra forma, como estamos todos.

me piro a la calle, voy a terminar lo que he comenzado. no siento miedo ya.
- ¿qué lees?
- chuck palahniuk.
- ¿de qué va?
- ¿quieres que te lea en voz alta?
- sí, me encantaría.
- ¿cómo te encuentras hoy?
- mejor, luego iré a dar un paseo. creo que mañana me pondré en marcha.
- ¿qué has decidido?
- lo haré. no veo más opciones, no consigo entender qué está pasando pero puedo recordar cosas. saben cosas de mí, yo no sé nada de ellos. ¿qué puedo hacer?
- puedes hablar con la policía.
- no, déjate...no. estoy asustada, pero no tendría nada que hacer. no hay nada que contar, me tomarían por loca, me pondría en peligro.
- mañana hablaremos, mañana estarás mejor. cuando esto acabe te llevaré a normandía. de hecho, podría llevarte allí, dejarte allí hasta que esto se olvide, hasta que ellos se olviden de tí.
- ¿a normandía? ¿con todas esas vacas normandas? ni loca, prefiero morir aplastada bajo el peso de cienmil camiones.
- gatita, deberías haber visto como temblabas...
- ya estoy bien ¿quieres leerme un rato?
- ¿por qué cambias de tema?
- no lo sé, no lo sé.

estimado señor vassal,

es de cierta urgencia que llame al doctor miracle en cuanto lea esta nota. la señorita maggio ha ingerido una alta dosis de droga, y su vida podría correr peligro en caso de que no siga las instrucciones. todos queremos lo mejor para daniela así es que actúe con inteligencia y realice una llamada a este número: XXXXXXXXXX. pregunte por el doctor miracle, dígale que tiene una estrella flotante de color azul en su casa y déle su dirección.

mientras llega el doctor, acueste a daniela y trate de mantenerla caliente, tendrá frío durante días. no deje que el frío se la lleve. cuando el doctor llegue, déjele actuar con libertad y déjele marchar de la misma forma. no avise a la policía, no llame a un hospital, ni intente llevarla a uno porque no tendrá tiempo de salvarla. sea un héroe y salve a la chica.
cuando ella se encuentre mejor, cuando sea capaz de comprender y razonar, entréguele la segunda nota, junto con el dinero.

atentamente,
duncan thomas


querida daniela,

siento de veras la situación en la que te encuentras y te has encontrado estos días. sin embargo, nada de lo ocurrido tendrá secuela alguna en tu organismo y, en unos días, volverás a ser la de siempre.
cuando eso ocurra, cuando estés recuperada, te pido que termines el trabajo que has comenzado. te pido que traigas a denise a amsterdam contigo, y te ruego olvides el incidente de nuestra última cita.

te adjunto en el sobre un adelanto de 6000 euros con el anuncio un aumento de sueldo, como pago por las molestias causadas. espero verte pronto y en buen estado.

afectuosamente,
duncan thomas

nunca debí meterme en esto. dice jerome que no puedo ser tan impulsiva. eso es lo que me decía el señor thomas, o quien carajo sea ese cabrón, la otra noche: has resultado muy poco reflexiva, daniela. no me gusta que me llame daniela, ya se lo he dicho antes, inglés hijodeputa.

no recuerdo casi nada de lo que pasó en amsterdam. llevo cuatro o cinco días metida en la habitación de jerome, apenas entra luz, apenas he podido moverme, apenas he podido pensar. se me vienen frases a la cabeza, no sé si las he oido o si las estoy inventando. duncan thomas me dice algo de los fractales.¿cómo puede saber él lo de los fractales? me habla de ju, pero no puedo recordar la conversación. me está echando un puteo, ya no es un viejo inglés amable y educado.

intento recordarlo todo pero nada permanece demasiado tiempo, se desvanece la idea, y no consigo armar el puzle. me cuesta que te cagas razonar. llego a amsterdam por la tarde, sin plan. empiezo a pensar que es un error haber venido, quizá sólo vine para no tener que rayarme con jerome, después de lo que pasó. aquello parece muy lejos ahora. jerome me cuida y me da calor, tengo mucho frío desde que estoy aquí.

llego a la magna plaza, donde conocí al señor thomas, y doy vueltas cerca del portal hasta que alguien abre la puerta. entro y busco en los buzones el nombre, pero no encuentro nada que me resulte familiar. era un segundo piso a la izquierda. recuerdo a toto, subiendo conmigo. no sé qué hacer, estoy aquí plantada como una gilipollas cuando, de repente, llamo al timbre. no sé por qué lo he hecho. a veces, mi estupidez es más rápida que yo.

no tengo fuerza en los dedos, la habitación gira como una noria. hay una silla que flota, la llevo viendo todos estos días. jerome dice que me encontró en el portal, dormida, envuelta en un abrigo tres veces más grande que yo. dice que estaba pálida y temblaba. el frío no me deja. eres un angel, gracias por todo. dice que leyó la nota y llamó al doctor miracle. dice el doctor que me han drogado a base de bien, pero que me repondré pronto. desconfía siempre de la gente que conduzca un coche verde, de quien se ría demasiado, de quien colecciona, de quien te dice que confía en tí sin conocerte.

me abre la puerta una froilan de 300 años. ¿es usted la muerte, froilan?¿no es usted la que debería buscarme a mí? la muerte no habla inglés pero sonríe mucho. le pregunto por el señor thomas. thomas, duncan thomas. me dice que no con la cabeza, se echa hacia atrás, y me indica que está sola. parece un lugar distinto aunque estoy segura de que estoy en la misma casa. el suelo, el dibujo de los fractales. ¿qué me dijo él?

le digo al señor thomas que estoy en amsterdam, que la investigación me ha llevado hasta allí. nos vemos en un café oscuro, en el centro de la ciudad. no puedo explicar qué hago aquí, todo era muy sencillo y lo he decepcionado. no es algo personal, señor comosellame, los decepciono a todos. antes o después, acabo haciéndolo.

no consigo ordenar las piezas de mi memoria. encuentro al menos diez historias absurdas para todo esto, pero siempre tienen algo en común. yo no encajo en ninguna de ellas.

"in this land of strangers
there are dangers
there are sorrows
i can't see this lady
it is shady
i am leaving tomorrow"

(silver, the pixies)

- ¿dónde coño te metes, dani?
- estoy de camino a amsterdam.
- ¿vas en un coche? ¿qué haces de camino a amsterdam?
- claro que voy en un coche. ese cabrón viejo y retorcido me ha estado engañando. está en parís pero no hace más que negarlo.
- ¿por qué vas a amsterdam?
- porque así le podré demostrar que me está mintiendo.
- ¿en qué coche vas?
- en uno que he alquilado.
- dani, ¿estás enfadada?
- claro que estoy enfadada, jerome, el viejo me está tomando el pelo. no pienso meter a esa tía en toda esta mierda hasta que no sepa por que no me dice la verdad.
- no, digo si estás enfadada conmigo.
- ¿por qué voy a estar enfadada contigo, doudou?
- no lo sé...lo de la otra mañana.
- jerome, tú eres un angel, tu polla es dulce y me hace volar, ¿por qué iba a enfadarme contigo?
- no lo sé, pequeña. es sólo que hace dos días que no te veo.
- mañana volveré, no te rayes ¿de acuerdo?
- vale. oye, ¿cómo sabes que duncan está en parís?
- por el perro, el perro de tu calle. ya sabes...ese perro marrón.
- ¿qué perro?
- el perro suicida, jerome. ese perro.


antoin, el perro suicida

desde que estoy en parís veo al perro todas las noches en la calle de jerome. sólo sale por las noches porque es un perro listo; sabe que si pasa mucho tiempo a la vista alguien llamará a la perrera. ya no se ven perros en las calles, él lo ha notado. no sé porque quiere morir pero sé que busca eso cuando se tumba en mitad de la calzada. se queda quieto, echado en la calle, esperando a que alguien se lo lleve por delante. no tiene suerte, no ha debido tenerla nunca. siempre para algún coche, su conductor se baja, le grita, lo hace correr y todo termina en eso, una noche más. me cae muy bien el chucho, me he hecho su amiga y le llevo jamón de york siempre que bajo. es una gilipollez hacer eso. un día lo voy a encontrar muerto y me voy a sentir mal que te cagas pero, qué huevos, todos vamos a morir.

el caso es que anoche bajé a comprar algo de cena. llevaba la ración de jamón de antoin metida en una bolsa. en medio de la avenida, un poco más adelante había un coche parado y el conductor, un tarado gigantesco, estaba gritándole en inglés a algo que había delante de él, mi pequeño antoin. cuando empecé a correr y a llamar al perro para que viniera conmigo, ocurrió. el notas enorme dejó de gritar, me miró a los ojos durante un segundo, y saltó dentro de su buga. entonces, me fijé bien. no había visto a ese hombre en toda mi vida pero conocía el coche, lo llevo viendo en parís desde que llegué. lo vi en la place pigalle, cuando creí ver al señor thomas. lo vi pasar frente al colegio, cuando esperaba a valerie. lo vi aparcado en esta calle, cuando volví de cenar con mimi. me apostaría una mano a que el gilipollas inglés que le gritaba al pobre antoin se llama jack, y a que el señor thomas estaba en parís esta mañana.

esta mañana me desperté metiendo. no es que me haya despertado y me haya puesto a meter; es que estaba metiendo desde antes de abrir los ojos.

ayer me pasé el día dándole vueltas al asunto de como abordar a denise, de como atraparla sin que se asuste. el sábado la esperé en el café al final de la rue de trévise. cuando vino, se sentó y quiso saber para que quería la cámara, ella podía ayudarme a elegir una. pude haberle dicho que sólo quería hacer unas fotos de la ciudad pero, en lugar de eso, volví a liarla. le metí un bolo del quince porque, puestos a mentir, mejor hacerlo en grandes cantidades. le conté mi curro, el de verdad, y le dije que unos amigos que hacían una revista querían meter un reportaje al mes sobre la noche en distintas ciudades de europa. como nunca volvía a españa por la misma ruta (eso es más o menos cierto) pensaron que sería una gran idea que yo fuese su reportera nocturna. sólo tenía que salir de marcha por el mundo, hacer fotos y luego contar una historia sobre donde están las copas más baratas, los tíos más cañón y la droga más fácil. como parís era mi primera ciudad, necesitaba una cámara. denise estaba flipando, me miraba con unos ojos enormes y se reía a su estilo cada dos frases. en realidad, la historia molaba pero tampoco era un despelote. es que es rara que te cagas, la notas.


el caso es que vamos a comprar una cámara con un objetivo tal y cual, cojonudísimo para las fotos de noche y que me cuesta un puto riñón, a la tienda de su amigo. me pregunto a mí misma unas 20 veces que qué cojones estoy haciendo gastándome esa pasta y metiendo esas bolas absurdas. me lo pregunto, pero no encuentro respuestas y estoy que no tengo freno, diciendo una mentira detrás de la siguiente. como soy satanasa, a la media hora de salir de la tienda y de invitar a denise a una cerveza, me está pidiendo que la lleve con ella una noche. me siento una gusana pero le digo que me encantaría, y que la llamaría pronto.

ayer no paraba de darle vueltas a esta movida. al final de la tarde llamé al señor thomas y le conté todo con detalle. cuando terminé le dije:
- y es que, la verdad, yo no soy ninguna detective, y a la que puedo me meto una marcha y soy irresponsable y estoy tarada y lo cierto es que no sé como voy a decirle a denise quien, déjeme decirle, parece una buena persona que soy un fraude y que trabajo para un tío al que no conozco y que si hace el favor de acompañarme después de todo la que he liado, porque si mi esfuerzo imaginativo no ha valido la pena tal vez debería dedicarme a vender salchichas. ¿usted cree que la puedo conmover lo bastante como para que me acompañe a verle a usted en amsterdam? porque yo tengo mis dudas, señor thomas. y, además, echo de menos conducir y me duelen los pies.
- daniela, has encontrado a denise, la has conocido y la volverás a ver. has sabido hacer todo eso y, cuando llegue el momento, lo sabrás y le contarás a la chica lo que debe saber. si hubiese querido pagar a alguien sin imaginación habría mandado a jack a hacer el trabajo.
- yo es que no sé quien es jack así es que no puedo saber de qué me habla, señor thomas.
- daniela, deja de hablar como una colegiala y sigue adelante.
- joder, me está sermoneando...
- sí, soy tu jefe y puedo hacerlo. sé una buena chica, tranquilízate y piensa en lo siguiente que vas a hacer con denise ¿de acuerdo?
- vale, lo haré. le llamaré pronto, señor thomas.
- te estaré esperando.

tenía unas ganas locas de pirarme de parís. coger mis cosas y largarme a buscar un coche a colonia. correr por la carretera, poner la música toda pastilla y olvidarme de duncan thomas para siempre. lo que hice, no obstante, fue llamar a mimi y suplicarle que me sacara un rato por la noche. me dijo que claro, que iríamos a cenar al buddha, que ya tenía reserva. ponte guapa, doudou, el buddha no es uno de esos antros en los que tú te metes a comer sandwiches. que te jodan, mimi.


el capullo de jerome no quiso apuntarse con la excusa de que hoy curraba y que ya sabía como nos las gastábamos pero al final fue mejor así porque pude contarle con detalle a mimi lo que había hecho con santino la última vez. a mimi le gusta tanto hablar de guarreo como guarrear, así es que nos pegamos la cena hablando de polvos.
- ¿qué coño es eso del cristo invertido?
- vale, me pone boca abajo. me ata las manos a la cama como si estuviera en la cruz. me une los pies con un lazo, no demasiado fuerte, uno sobre otro. y entra.
- ¿y?
- me pongo a mil con el cristo invertido. es una de las gilipolleces de santino pero me pone de la hostia.
- joder, dani, no te imagino atada...
- luego me suelta, mimi, sólo me ato lo justo.

mimi se está tirando a un tal harry de su empresa. el notas para en parís unos días y ella ha aprovechado para visitarnos a todos y seguir metiendo con harry. a la una ya quiere pirarse al hotel a por su ración de la noche. me deja con el taxi en la puerta de casa y me grita: ¿por qué no te lo tiras?

estoy un poco puesta delante del espejo. me lavo los dientes y me miro fijamente. cuando voy a la cama de jerome y le susurro hola, estoy muy cerca de su cara. me mira, le digo te quiero y le beso. me sonríe y me hace hueco. cuando entro en la cama le beso los hombros muy despacio. me pregunta: ¿qué haces, gatita?, pero no contesto y le muerdo. le lamo el costado y el estómago hasta que lo noto duro y, entonces, sigo bajando. estás muy rico, jerome. él hace ruidos y me estoy poniendo como una moto pero no quiero que me toque, no está noche. sigo hasta que se corre y lo dejo dormir.
esta mañana jerome me está dando suave, desde atrás, y no puedo verle la cara. le pregunto: ¿qué hora es? pero no dice nada y me clava los dedos en las caderas. me da más fuerte y me pregunta: ¿te gusta así? le contesto que sí y pienso que es raro hablar con el angel de esto, pero me gusta y no voy a ponerme a pensar ahora. me dice quiero verte bien y se coloca debajo de mí.
son 7 de la mañana. me estoy cabalgando a jerome.

me estoy bajando de una nave espacial. llevo un traje de astronauta blanco, y un gato. está sobre mi hombro como un mono pero es un gato, y también lleva un traje de astronauta, naranja. vamos con un par de notas. uno de ellos debe ser el jefe porque no para de gritarme que no haga ruido y que recuerde lo que pasó la última vez. creo que soy una infiltrada porque no recuerdo ni de coña eso que pasó la última vez. la luna está llena de agujeros y, aunque el gato y yo no pesamos casi nada, es un puto coñazo estar cayéndonos todo el rato en los boquetes lunares. le pregunto al jefe si le parece bien que encienda mi linterna pero no way, el pájaro me mira como si estuviera tarada y empieza a andar muy deprisa. él debe haber estado aquí taco de veces porque no se cae, el muy cabrón. el gato y yo nos estamos quedando atrás y, cuando los otros están bastante lejos, enciendo la linterna.

hay un muro delante de nosotros. lo toco y es un material extraño, un poco esponjoso. empujo y abro, lo que calculo es, una compuerta a una dimensión desconocida. el gato y yo, con los trajes de astronautas, estamos en medio de una especie de anfiteatro romano. hacia nosotros se dirigen unos dos mil indios (de los de las plumas) a caballo. ellos no parecen vernos a nosotros. nos encontramos también algunos vaqueros, cabareteras y toda esa mierda del oeste. creo que estamos en un parque de atracciones interplanetario.

en una esquina hay un grupo de gitanos de fiesta. decido que fiesta y le digo al gato que mejor nos quitamos los trajes para no dar mucho el cante. cuando me quito mi casco me doy cuenta de que el gato ya no está y de que julieta está plantada en medio del corro gitano. voy con ella, y nos estamos marcando un tango cuando suena la alarma de invasión...

- allo?
- ¿podría hablar con jerome vassal, por favor?
- ah, está en...no está. ¿quién le llama?
- la agencia.
- ¿qué agencia? ¿por qué llaman aquí?
- es el teléfono que nos dió el señor vassal. la llamo de la agencia p&p, pussies and pumpkins.
- ¿p&p?¿mimi, eres tú?
- oh, doudou, estás tan boba por la mañana, no he podido evitarlo.
- ¿qué quieres, zorra?
- estoy en parís, he venido a ver a mis padres. pero sé que estás aquí.
- ¿cómo lo sabes?
- viste a salomon, el lunes pasado por la noche ¿no lo recuerdas?
- no, en realidad...mimi, es muy temprano. no me acuerdo bien del lunes.
- esa es mi chica, ¿qué vamos a hacer tú y yo?
- de momento, yo y yo vamos a tomar un café. te llamo luego.


con la tigresa en la ciudad mis posibilidades de ser una persona responsable se van al carajo. el caso es que debería hacer algo a estas alturas. ahora que conozco a denise marin, la cosa tendría que ser fácil. voy a verla y le digo: mira, denise, lo de la cámara era un camelo. ya que está comprada, seguramente me la quede pero la verdad es que no me interesa tres cojones hacer fotos de la parís nocturna. trabajo para un viejo rico que piensa que es tu abuelo. me mandó aquí para buscarte y llevarte conmigo a amsterdam. si vienes conmigo allí, yo pillo mi pasta y desaparezco y tú encuentras una nueva familia rica. no te puedo decir mucho de ellos excepto que el que dice que es tu abuelo parece un tío majo y que su hijo está bastante bueno.

lo que pasa es que pienso que eso no son formas. por un lado, me da miedo perderla, que se acojone con la historia y no quiera saber del tema nunca más. en ese caso, no podría pedirle al viejo mi dinero. por otro lado, me da un poco de pena la tía esta y no quiero ser brusca con ella. también me da palo decirle que la he engañado. a lo mejor es eso lo que le pasó a la ballena, muy al principio. a lo mejor se le lió la cosa y luego no supo decirle a la gente: sí, ¿que pasa?, no soy siciliana.

si estoy empezando a entender a micaela, algo debe ir mal. se me está yendo la cabeza esta mañana, tengo que hacer algo y necesito mucho, muchísimo café.

el sábado por la mañana la investigación estaba en un punto extraño. había mandado emails a algunos ex-alumnos del colegio fénelon sainte-marie pero o no contestaron, o no recordaban a denise o hacía siglos que no la veían. la madre de denise, carol picquart, habló conmigo por teléfono el viernes. parecía lista y simpática pero cuando le mencioné a su ex-marido y su ex-hija, su tono se volvió seco y me mandó a comer mierda sin demasiada educación.

el teléfono del cartel de se vende seguía sin dar señal. lo único que tenía el sábado por la mañana era a la portera del edificio de denise. la vecina me había llamado para decirme que estaba de vuelta.

salí de casa de jerome muy temprano y corrí a la rue de trévise. hacía un día gris y llevaba puesto un disco de nick cave del tipo córtatelasvenasaunquepuedequeniporesastesientasmejor, así es que cuando llegué al portal estaba demasiado zumbada como para interrogar a nadie. me senté allí mismo a fumar y estudiar como iba a entrarle a la portera. en mi lista de prejuicios sin fundamento, las porteras pertenecen a una categoria de personas desconfiadas e infinitamente más listas de lo que dejan ver, de manera que no quería entrar como una gilipollas al portal y meter la pata antes de enterarme de algo.

así estaba, intentando inventar algo razonable, cuando apareció aquella caja al final de la calle. la caja venía andando hacia mí como una borracha, un poquito a la derecha, un poquito a la izquierda y un poco más hacia delante. me estaba divirtiendo tanto viéndola venir que cuando casi se estrella contra mi cabeza apenas tuve tiempo de apartarme.

- perdona.
- no importa, la estaba viendo venir y he reaccionado tarde. ¿quieres ayuda?
- sí, gracias, si no es mucha molestia...esto pesa mucho.

por detrás de la caja apareció una cara, con una sonrisa, con una paleta, y media más.

- claro, no es ninguna molestia.

subimos los tres pisos sin decir nada, intentamos que el oxígeno llegue como sea dentro y sonreimos un par de veces. al llegar arriba, me ofrece agua.

- ¿te estás mudando?
- sí, bueno, iba a vender este piso pero he decidido que no puedo desahacerme de él, aún. era el piso de mi padre.
- ah...
- murió hace poco.
- ah, vaya, lo siento.
- sí, gracias. ¿tú de donde eres?
- de españa.
- me gusta españa.
- sí, no está mal. es mejor que suiza.

entonces, empieza a reirse. está delante de mí, a medio metro de distancia, riéndose a carcajadas, como un caballo. se mueve como una peonza mientras rebuzna y están empezando a saltársele las lágrimas. me estoy acojonando y se me debe notar porque me dice: lo siento, lo siento, es que es mucho mejor que suiza. no consigo entender qué ha pasado pero le sonrío como mejor puedo.

- ¿qué haces en parís? ¿estás de vacaciones?
- algo así... (venga, qué labia la tuya, lo estás haciendo muy bien. pareces más tarada que ella cuando se ríe)
- ¿tienes el hotel o... lo que sea, por esta zona?
- no, en realidad,...(piensa, joder. la caja está medio abierta. la portada de un libro: brassai. me suena ese nombre, lo he oido, lo he visto...) en realidad, estaba buscando una tienda de fotografía.
- ¿de cámaras, de revelado, de libros?
- de cámaras, estaba intentando comprar una cámara. el caso es que no entiendo demasiado y encontré una pero no me gustó el dueño y pensé que era mejor seguir buscando. ¿tú conoces alguna?
- sí, hay una bastante cerca. el dueño es un amigo. si puedes esperar una media hora te acompañaré. hay un café al final de la calle.
- gracias, eso estaría muy bien.
- vale, te recogeré en media hora.
- perfecto, me llamo dani.
- yo me llamo denise.
- ¿cuando vas a madurar, dani?
- no lo sé, mamá.
- vamos, dani, lo de que andes el día en coche sola tiene un pase, pero ¿a ver que tienes tú ahora que ver con un detective?
- micaela, claro...
- sí, micaela. micaela me dijo que habías contratado un detective, el mismo que ella hace unos años. ¿es qué estais todas locas? ¿es qué todas mis hijas habeis perdido el sentido?
- eso es, mamá, mira lo que has hecho con nosotras.
- dani, cielo, explícame algo...
- sólo quería consultarle una cosa. no he contratado a ningún detective. mamá, estoy en parís, pasando unos días con jerome, eso es todo.
- ah, eso es, en parís. me he enterado por julieta porque tú no me lo dices. vienes a madrid y no pasas a darme un beso y decirme que vas a parís. ¿te pasa algo nosotros, cielo?
- no tuve tiempo, no te enfades, por favor. cuando vuelva, te daré un beso tan grande que te arrepentirás de habérmelo pedido.
- anda, anda, no digas tonterías. ¿quién es ese jerome? ¿es tu nuevo novio, dani?
- no mamá, es un amigo.
- pero, ¿es un amigo especial?
- ¿amigo especial? ay, joder no, mami, no sigas. mami, mamita, te lo suplico...
- vale, vale...hay que ver dani, cuando eras pequeña no había quien te callara y ahora...anda dile algo a tu padre.
- mamá, ¿me quieres?
- ¡qué preguntas tienes! claro que te quiero, te quiero hasta el cielo, danielita.
- come va la mia piccola selvaggia?
- bien, papá. estoy en parís.
- la città di amore, ¿eh daniela?
- sí, estoy más romántica que nunca.
- estoy seguro. ¿qué cosa es todo ese asunto del detective?
- son cosas de mica, papá. sólo estoy de vacaciones.
- ya imaginaba yo...giulietta toca esta noche. me he comprado un traje nuevo para ir a verla.
- seguro que estás guapísimo con él.
- sí, bueno, bueno. tu madre me llama, daniela. ven a vernos pronto.
- pronto, papá. un beso.

a mis padres les gusta pillarme sin defensas, antes de que el sol esté en su sitio, antes de mi café, muchísimo antes de que haya aterrizado en el planeta consciente. ya no me molesto en preguntarles la hora, ni en gruñir con desesperación, pongo el piloto automático y espero que la tormenta de la comunicación matutina termine rápido. lo malo, lo peor es que luego es imposible dormir de nuevo.

me pongo a buscar aspirinas con los ojos cerrados y me viene a la cabeza la imagen de claire. anoche jerome y yo volvimos un poco empirulados y en pleno ataque de amor a la humanidad me metí en la cama de claire mientras ella dormía. la saludé y le dije que hacía una noche maravillosa y que ellos eran una familia maravillosa por tenerme en su casa y que nunca había sido más feliz que en ese momento. ella me sonrió con todos los hierros de su boca y, sin decir palabra y con un movimiento que todavía no me explico, me levantó el vestido, metió su mano por debajo de mis medias y me agarró el culo con tanta fuerza que pensé que me lo iba a arrancar. salté de cama como pude y me quedé de pie mirándola.

- voy a lavarme los dientes...
- eres una calientapollas, dani. la próxima vez, despierta a tu puta madre.
- joder claire...

no creo que esté enfadada conmigo pero se me viene su cara con todos esos hierros en la boca y me acojona un poco. todo está bastante borroso y sigo sin encontrar las putas aspirinas.

- allo?
- daniela?
- sí, soy yo.
- hola, soy duncan thomas.
- hola señor thomas, ¿cómo va todo?
- bien, bien, ¿cómo va lo tuyo?
- bueno, todavía no he dado con denise...pero estoy en ello.
- no lo dudo. puedes tomarte el tiempo que necesites.
- bueno, de momento, me estoy divirtiendo con este trabajo.
- me alegro, en esta vida hay que divertirse todo lo que uno pueda sin perder de vista nuestras responsabilidades. ¿puedes contarme algo?
- en realidad, había pensado llamarle cuando estuviera más cerca de denise. tengo sólo algunos trozos de su vida y no estoy segura de que mi información aporte gran cosa en este momento.
- está bien, como prefieras. ¿necesitas algo? puedes tener un adelanto cuando tú quieras, ¿lo sabes, no?
- sí pero no, gracias. de momento tengo bastante con lo que me dio. lo que sí tengo es una duda...una pregunta que hacerle.
- dime, pregunta lo que quieras.
- espero no parecerle indiscreta pero, ¿está usted en parís, señor thomas? me pareció verle ayer en place pigalle.
- no, debiste confundirme con algún otro viejo.
- vale, es sólo que...
- ¿sólo qué?
- nada, no tiene importancia. me alegro de haber hablado con usted. le llamo cuando tenga algo más, ¿de acuerdo?
- claro daniela, te estaré esperando.




- me pregunto como me sentiría si alguien me estuviese buscando.
- ¿crees que ella sabe que la buscas?
- no lo sé, no creo que tan pronto...
- puede que haya encontrado a alguien con quien tu hayas hablado...
- la camarera del chino no parecía un pico de oro, su vecina me dijo que apenas la conocía y valerie...vale, si ha encontrado a valerie fijo que sabe que la estoy buscando pero creo que hay pocas posiblidades, sólo ha pasado un día.
- ¿qué te preocupa?
- joder, es que es muy raro. ¿qué tipo de persona pone un cartel de se vende con el número de un telefono que está desconectado?
- a lo mejor está sin cobertura, sin batería, o sólo tiene resaca y no quiere hablar con nadie. sigue intentándolo.
- sí, supongo. y ¿por qué todo el mundo dice que es una tía rara?
- no lo sé, pequeña.¿cuándo verás a la portera?
- no sé, cuando vuelva del hospital. le dejé mi número a la vecina para que me avise.
- y ¿mientras?
- no sé si servirá de algo...pero tengo el teléfono de su madre.
- ¿de la madre de denise?
- sí, se me ocurrió que duncan marin se podría haber casado en su pueblo así es que llamé al ayuntamiento y de ahí, al registro civil. la señora beauchamp me ha buscado el nombre.
- qué simpática ¿no?
- ya te digo, una abuela universal, seguro que hace flan para sus compañeros de curro.
- ¿y bien?
- carol picquart. vive en burdeos.
- te estoy viendo, estás que te mueres por pillar carretera.
- tú flipas, antes quiero llamarla.
- y¿qué vas a decirle?
- verás, jerome, es que no tengo ni puta idea.

la investigación II

valerie bailly ha resultado ser la cotorra más insoportable de toda parís. una gilipollas con mayúsculas que, en una ciudad en la que densidad de gilipollez es altísima, brilla con luz propia.

de las puertas del colegio los niños salen disparados, como empujados por una fuerza mayor. mola verlos correr como posesos, te acuerdas de lo que significaba ese momento. una niña morena sale detrás de ellos sin correr y con pinta de 'lo mismo me da quedarme dentro que salir'. ahora que soy detective me fijo en esas cosas y, ahora que conozco a la madre, comprendo porque a clarise tonnelier se la pela salir o no salir del colegio. valerie lleva un rato mirándome (soy la única persona que no lleva un enano colgado del brazo) y, una vez enganchada a su niña, se me acerca a toda hostia. tengo un poco de miedo, las madres son criaturas muy violentas cuando sus cachorros andan cerca. la verdad es que la tía me ha cargado desde el principio.

hemos ido a un café a que ella me hable. apenas he dicho nada. le dije que era una prima lejana de denise y que lo único que recordaba de ella era el nombre del colegio. tenía datos pensados para darle en caso de que ella viera algo raro pero le daba igual. valerie tiene un día bueno, quizá se ha puesto de prozac hasta las trancas para luego poder llamarnos yonkis a los demás sin echarse a llorar, y viene dispuesta a abrirme su corazón.

saco en claro que denise fue vista hace aproximadamente 10 días. según valerie, estaba nerviosa y no tenía muchas ganas de hablar pero consiguió sonreir después de que su antigua compañera le refrescara la memoria infantil (no me creo esto último). denise no le dijo a valerie nada de su vida pero valerie cree que no estaba bien. a juicio de valerie, denise va desarreglada, es improbable que terminara el instituto, no tiene pareja, su vida es una mierda, es artista o algo peor, fuma porros, es atea y no tiene, ni busca un futuro. llevo un traje de chaqueta que vale un pastón y valerie se siente segura conmigo. a mí, denise marin cada vez me cae mejor.

ahora sé que denise debe tener 28 años, es alta, castaña, tiene los ojos negros y una paleta rota. la zorra anoréxica de valerie me dice que no es muy guapa pero vete tú a saber a que se refiere.

he estado en la rue de trévise de vuelta a casa de jerome. he visto el restaurante chino y he entrado. le he preguntado a la camarera si conoce a denise. ella sólo me ha dicho: chica extraña, vende, vende.